Cada estación tiene su propósito


¿Alguna vez te detienes a pensar en la etapa de la vida en la que te encuentras hoy? Eclesiastés 3 comienza con las sabias palabras de Salomón: «Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de plantar, y tiempo de segar… tiempo de derribar, y tiempo de edificar». … tiempo de llorar, y tiempo de bailar… tiempo de callar, y tiempo de hablar». Con demasiada frecuencia no entendemos este principio de que estamos en una temporada en este momento, y Dios tiene un propósito para este momento en nuestra vida. Si no reconocemos la temporada en la que estamos, nos perderemos el propósito al que debe servir, así como también cómo debería estar preparándonos para nuestra próxima temporada.

Entonces, ¿en qué temporada estás hoy? Si bien desearíamos estar en una temporada de florecimiento constante con las cosas siempre saliendo como queremos, algunas temporadas son desafiantes y difíciles. Es posible que esté pasando por una temporada dolorosa en este momento. Es posible que esté criando hijos por su cuenta, pasando por un divorcio o pasando por una temporada de enfermedad. Reconoce que es una temporada, que es donde Dios te tiene en este momento, y que Dios quiere usar todo en esta temporada para que sigas avanzando hacia Su propósito para tu vida. Dígase a sí mismo que así como el invierno da paso a la primavera, ¡hay días mejores por delante! No es divertido pasar por momentos dolorosos, pero si das lo mejor de ti mientras los atraviesas, llegarás a donde debes estar.

Si comienzas a leer sobre la vida de José en Génesis 37, verás a un joven que estaba en una temporada de crecimiento, pero de repente el invierno lo abrumó con una serie de tormentas. Pasó de ser vendido como esclavo a ser acusado falsamente de un delito y encarcelado durante años. Puedo imaginar que sintió que su vida estaba completamente dormida y oscura, como los árboles, arbustos, flores y pasto en invierno. Pero José usó sabiamente el tiempo que pasó en la prisión, y a lo largo de esa larga temporada forjó su carácter con fidelidad y firmeza, lo que lo preparó para eventualmente convertirse en el primer ministro de Egipto. José pasó de una temporada de ser gobernado a una temporada en la que gobernó.

Es hora de abrazar cualquier temporada en la que te encuentres, de descubrir qué tiene la temporada para ti y de ser lo mejor que puedas ser. No desperdicies la temporada. Exprime todo lo que puedas. Haz los cambios en tu vida, avanza y sigue creciendo. Dios te hará florecer en Su tiempo, y te convertirás en todo lo que Él quiere que seas.

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