SACRIFICIO: Ayunar


‘Ayunar’ es abstenerse de algo específico por una razón particular. Cuando ayunamos como cristianos, a menudo lo hacemos para profundizar nuestra relación con Dios. Al negarle a nuestra carne algo que anhela, podemos permitir que la comunión con Dios nos satisfaga.

El legalismo en torno al ayuno no tiene sentido, ya que el ayuno nunca es un fin en sí mismo, sino una oportunidad para que pongamos primero a nuestro Dios de gracia. No obstante, el ayuno puede ser una gran herramienta que podemos usar para buscarlo y dejar de lado algo que puede estar convirtiéndose en una distracción para nuestro tiempo con Dios en oración.

En la iglesia primitiva, vemos que ayunaban y oraban para escuchar a Dios e interceder por Bernabé y Saulo (Pablo).

Se cuenta que William J. Seymour, líder del Avivamiento de la Calle Azusa en California en 1906, se reunía regularmente con un pequeño grupo de creyentes para orar y ayunar para recibir el bautismo del Espíritu Santo. Después de unos días de ayuno y después de orar toda la noche, William comenzó a hablar en lenguas. La noticia de esto se difundió y atrajo a gente de todas partes.

El ayuno se ve diferente para cada persona, con el Espíritu Santo en diferentes momentos pidiéndonos que renunciemos a diferentes cosas por un período de tiempo. Esto podría ser las redes sociales, la televisión, las películas, el café, el azúcar, etc. Ayunar algo es decir humildemente no a la carne y sí al espíritu. Debería poner nuestro enfoque en Dios y no en aquello a lo que estamos renunciando.

Permita que Dios le indique si le gustaría que ayunara de algo por un tiempo. Determine usar el tiempo extra en oración y en Su presencia, ya que creemos que la gente llegue a conocerlo.

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